29 junio 2026
por Madrid Nuevo Norte
Hace mucho tiempo que la accesibilidad dejó de significar únicamente el intento de superar las barreras arquitectónicas. Idear una ciudad para todos pasa por tener en cuenta las características de todas las personas que le darán vida y las necesidades que las acompañarán durante todo el tiempo que hagan uso de ella. Criterios claros y objetivables son los que convierten a la accesibilidad en un factor primordial a la hora de proyectar nuevos espacios urbanos. Ahí es donde entra en juego el estándar AIS, siglas de Accessibility Indicator System, gestionado por la Fundación ARS. Este sistema reúne más de 700 requisitos que expertos y técnicos incorporan desde las primeras fases del planeamiento urbanístico para garantizar entornos más accesibles, cómodos e inclusivos.
El estándar AIS se presenta como una herramienta clave para valorar y certificar el grado de accesibilidad de cualquier tipo de espacio. Más allá de armonizar en él las legislaciones en la materia a nivel internacional, se le añade un conjunto de buenas prácticas que durante cuatro décadas la Fundación ARS ha ido observando en el campo de las necesidades humanas. La metodología del estándar AIS hace que los técnicos homologados y habilitados por la fundación evalúen continuamente los proyectos de ejecución realizados por profesionales como diseñadores, arquitectos y expertos en sostenibilidad, basándose en los cientos de requisitos que se tienen en cuenta.
“Nosotros estamos presentes desde el proyecto de ejecución, los acompañamos durante todo su desarrollo y participamos de todos los diseños para lograr incorporar cualquier tipo de medida necesaria para que el lugar sea lo más accesible que se quiera”, afirma Esther Bienes, directora de la Fundación ARS, que audita y certifica este nivel de accesibilidad. Esta forma de trabajar permite que, cuando esté terminado el proyecto de ejecución, este ya cumpla con todos los requisitos y no haga falta realizar muchas modificaciones. “El impacto económico es mínimo porque a la hora de realizar el presupuesto ya se tienen en cuenta las mejoras en la accesibilidad”, precisa la directora.
El funcionamiento del sistema se segmenta en familias de indicadores, agrupadas en cinco áreas funcionales. “Tiene que ser algo sencillo y comprensible, por eso tenemos en cuenta los itinerarios, los servicios, la comunicación, la información y la evacuación”, añade Bienes. Estas familias de indicadores superan los 700 requisitos en total. En este sentido, el certificado AIS no solo tiene en cuenta las posibles barreras arquitectónicas con las que una persona puede encontrarse en un lugar, sino también las cognitivas y sensoriales. “Hay gente con problemas de salud mental o algún tipo de discapacidad intelectual, y eso es algo muy importante a la hora de diseñar los espacios. Un buen diseño puede hacer que no nos desorientemos”, ejemplifica la directora de la Fundación ARS.

Hacer realidad la accesibilidad en un gran desarrollo urbanístico implica tener en cuenta muchos detalles: bancos, zonas de descanso con sombra, parques para los más pequeños… “No es lo mismo salir a pasear con alguien mayor que se cansa rápido y no saber dónde podrá pararse unos minutos, a que todo el mundo conozca bien qué recorrido hará, qué recursos o servicios se encontrará por el camino y cuánto tiempo le llevará”, ejemplifica la experta en accesibilidad.
Madrid Nuevo Norte será el primer gran desarrollo urbano certificado en accesibilidad con el estándar AIS. “Nuestra premisa es dejar de construir para el hoy y hacerlo para el mañana. Tenemos que entender que la accesibilidad es para todos, no solo para las personas con algún tipo de discapacidad”, comenta Bienes. Aunque hay algunas zonas de las ciudades que no permiten tal nivel de renovación debido a su antigüedad, los nuevos desarrollos marcan el camino al futuro. Y es que “aquí ya no vale con decir que algo es accesible, sino que hay que exigir criterios claros y homogeneizados”, afirma Bienes. La Fundación ARS ya ha emitido certificados en 32 países del mundo, por lo que es experta en la legislación internacional. “En España estamos bastante avanzados, pero se queda corto. Por eso, es necesaria esta acreditación, que introduce un alto componente de autonomía”, concluye la directora.
Esta certificación forma parte del esfuerzo que está realizando Madrid Nuevo Norte para cumplir de forma voluntaria los estándares más exigentes en distintos aspectos clave del desarrollo urbano, desde el uso de la metodología BIM para optimizar procesos —siguiendo la norma BIM ISO 19650— hasta la precertificación en los dos sellos más prestigiosos en sostenibilidad, el norteamericano LEED y la gran referencia europea, BREEAM.