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Urbanismo táctico: pequeñas acciones para grandes cambios

  • Modelo de ciudad
  • El urbanismo táctico utiliza intervenciones temporales, económicas y de pequeña escala para mejorar el espacio público y la vida en las ciudades.

La planificación urbanística suele asociarse a procesos largos y complejos, repletos de desafíos administrativos e importantes inversiones. Sin embargo, cuando la escala de la intervención es pequeña y se produce en un entorno urbano consolidado, existe una manera ágil y creativa de transformar ciertos aspectos de nuestras ciudades de forma reversible y a bajo coste.

Aquí es donde entra en juego el conocido como urbanismo táctico, un tipo de planificación urbana que utiliza intervenciones temporales, económicas y de pequeña escala para mejorar el espacio público. Este tipo de medidas están pensadas aportar agilidad, flexibilidad y versatilidad en determinadas actuaciones en la ciudad. Desde la creación de parques pop-up (de carácter temporal) hasta la peatonalización de calles, se trata de acciones de carácter informal que permiten una rápida transformación y adaptación de la ciudad para cubrir necesidades a corto plazo y también para probar cambios urbanos, antes de consolidarlos.

El término se popularizó en 2015 tras la publicación del libro Tactical Urbanism: Short-Term Action, Long-Term Change, escrito por el urbanista Mike Lydon. Lydon desarrolló esta idea al darse cuenta de que algunos proyectos de pequeña y mediana escala y aparentemente sencillos que se diseñaban sobre el plano requerían de una lenta y dificultosa implementación. Encontró inspiración en las ciclovías de Bogotá –un recorrido de más de 100 km en la capital colombiana que desde hace décadas abre todos los domingos las calles a peatones y ciclistas, restringiendo el tráfico de vehículos– y diseñó en 2009 una metodología para probar in situ, por medio de intervenciones simples y de rápida ejecución, algunas de las iniciativas en las que su equipo estaba trabajando. Aunque en el caso de Bogotá las medidas fueron desarrolladas por el gobierno local, Lydon resaltó que una parte de este movimiento surgió también de iniciativas llevadas a cabo de forma directa por los ciudadanos, y que en algunos casos lograba posteriormente respaldo institucional. Hoy en día, las instituciones lideran la mayoría de los proyectos de este tipo, y muchos surgen como respuesta a las demandas de los vecinos y de procesos de participación ciudadana. Incluso empresas y entidades del tercer sector tienden a implicarse y participar de forma activa en algunos proyectos.

Beneficios del urbanismo táctico

Centro de Reynosa, Tamaulipas, México (Fuente: ONU Habitat)

Respuesta ágil y adaptada

El hecho de que sean los ciudadanos quienes se involucran y participan en los cambios urbanísticos fomenta la creación de una identidad compartida del espacio urbano. En el camino, se pone el foco en el debate en torno a los usos que damos al espacio público y permite fortalecer los lazos comunitarios con un objetivo común, enfocado en ganar calidad de vida en un espacio público.

Estas medidas ofrecen un punto de encuentro para la innovación urbana, gracias a su naturaleza temporal. Un carácter experimental que permite evaluar su impacto y recoger las opiniones de los ciudadanos, proporcionando una valiosa oportunidad para ajustarlas, perfeccionarlas o incluso revertirlas antes de convertirlas en permanentes. Este enfoque, que tiene su aplicación en proyectos de pequeña y mediana escala sobre la ciudad consolidada, garantiza un diseño urbano más adaptado a las necesidades de la comunidad.

De Nueva York a Logroño

De 2007 a 2013, la ciudad de Nueva York, de la mano de su responsable de movilidad, Janette Sadik-Khan, fue una referencia en aplicar medidas de transformación urbana como la peatonalización de Times Square, uno de los lugares más concurridos del mundo. Esta intervención convirtió una zona emblemática en un espacio de recreación para residentes y turistas, logrando además una notable reducción en el número de accidentes de tráfico.

El urbanismo táctico tampoco le es ajeno a la ciudad de Madrid, que lo lleva aplicando en los últimos años para probar peatonalizaciones de determinadas calles o crear entornos escolares más amables. Y las dos grandes ciudades del país no están solas en este planteamiento: otros municipios españoles como Valencia o Logroño han apostado por estas intervenciones reversibles y lowcost en sus cascos urbanos. Un enfoque que permite evaluar tanto su funcionalidad como la aceptación ciudadana antes de convertirlas en cambios definitivos, consolidando una visión de ciudad más sostenible y centrada en las personas.

25 febrero 2025

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Madrid Nuevo Norte


25 febrero 2025

por Madrid Nuevo Norte