Torre Europa, o cómo reinventar un icono de la Castellana

  • Madrid
  • Con sus 120 metros y 32 plantas, que se erigen desde 1985, solo un gigantesco reloj y unos curiosos balcones en forma de jaula alteran en fachada su marcada estructura vertical.
  • Tras su completa actualización en 2018, recibió el premio a la Mejor Renovación de Edificio de Gran Altura otorgado por el Council on Tall Buildings and Urban Habitat.

 

En el eje empresarial de la Castellana se alza Torre Europa, un rascacielos que forma parte del paisaje urbano madrileño desde hace más de cuatro décadas. Diseñado por el arquitecto Miguel de Oriol e Ybarra, el edificio nació en un período de transformación para la ciudad, cuando Madrid comenzaba a mirar hacia arriba y a redefinir su horizonte. Finalizada en 1985 tras más de una década de obras, Torre Europa alcanzó los 120 metros de altura distribuidos en 32 plantas, convirtiéndose en una de las construcciones más reconocibles del principal eje de la capital.

Concebida como sede de oficinas, incorporó desde sus primeros años sistemas automatizados de climatización, seguridad y gestión energética, lo que la situó entre las pioneras en integrar la tecnología en la vida diaria de un edificio. En la esquina noreste de Azca y rodeada de oficinas, restaurantes, espacios comerciales y zonas de ocio, Torre Europa ha sido una de las primeras torres en renovarse, en el contexto de lo que será la futura regeneración urbana de esa zona de la capital.

Particular entrada al edificio de Torre Europa (Foto: agibre.com)

Particular entrada al edificio de Torre Europa (Foto: agibre.com)

Geometría, innovación y carácter

El edificio muestra una silueta curva, casi una «C» abierta que abraza la avenida y se prolonga hacia el Palacio de Congresos, hoy también en proceso de renovación. Esta geometría le otorga una presencia reconocible en el perfil urbano y, al mismo tiempo, favorece la entrada de luz natural y la amplitud de los espacios interiores. La estructura se organiza mediante pilares situados en el perímetro, una solución que libera el interior de elementos portantes y permite plantas diáfanas de unos 1.400 metros cuadrados. Gracias a ello, el edificio ofrece espacios luminosos y flexibles, capaces de adaptarse a distintos usos y configuraciones. La fachada acristalada, continua y uniforme, incorpora ventanales de suelo a techo que maximizan la entrada de luz y abren vistas de 360 grados sobre la ciudad.

En el exterior, la torre se define por un ritmo vertical constante, marcado por su estructura vista de montantes y la repetición de los paneles de vidrio. Ritmo que queda solo interrumpido por unos pocos elementos distintivos, entre los que destaca el gran reloj ovalado incrustado en la fachada. Y en las plantas superiores, unos curiosos balcones metálicos en forma de jaula colgante culminan la torre, rodeando su volumen. Tanto el reloj como los balcones sirven para romper la composición tan marcadamente vertical de la estructura de fachada mediante elementos singulares.

En lo alto, en la azotea, se sitúa un helipuerto de emergencia. Desde 2009, este espacio también ha servido como refugio a polluelos de halcón peregrino, reintroducidos en el entorno urbano dentro de un programa de la Comunidad de Madrid que ha contribuido a recuperar su presencia en el cielo de la capital.

La singular estructura de Torre Europa (Foto: agibre.com)

La singular estructura de Torre Europa (Foto: agibre.com)

Renovarse para seguir en la cima

 Torre Europa ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su carácter. Hoy combina su diseño original con soluciones tecnológicas y sostenibles propias de los rascacielos del siglo XXI. Entre 2016 y 2018, tres décadas después de su inauguración, el edificio fue objeto de una renovación integral que actualizó su fachada e interiores según los estándares más avanzados de sostenibilidad, tecnología y bienestar laboral, sin alterar la esencia originalmente concebida por su arquitecto. Durante esta intervención, el revestimiento de hormigón original fue sustituido por acero inoxidable, y se incorporaron nuevos elementos arquitectónicos como una marquesina que realza la entrada principal. El vestíbulo se rediseñó como un cubo de vidrio de doce metros de altura, con puertas giratorias de gran formato, creando un espacio más luminoso y abierto. En el exterior, el conjunto se completó con El Árbol Metálico, una escultura cinética de George Rickey instalada en 2018, cuyas piezas móviles de acero se balancean sobre una lámina de agua, aportando dinamismo al entorno urbano.

Una renovación con premio (Foto: agibre.com)

Una renovación con premio (Foto: agibre.com)

La modernización también alcanzó el interior del edificio ya que se incorporaron sistemas inteligentes de iluminación y climatización, capaces de ajustar la temperatura por zonas y optimizar el consumo energético, así como un control de accesos automatizado conectado a los ascensores mediante inteligencia artificial. Gracias a estas mejoras, Torre Europa se consolidó como un edificio de oficinas completamente digitalizado y eficiente. En 2019 recibió el premio a la Mejor Renovación de Edificio de Gran Altura otorgado por el Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH). El compromiso con la sostenibilidad y la conectividad se refleja también en sus certificaciones internacionales: LEED Gold, que reconoce su eficiencia energética y diseño responsable, y WiredScore Platinum, que acredita su infraestructura digital de alto rendimiento.

9 enero 2026

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Madrid Nuevo Norte


9 enero 2026

por Madrid Nuevo Norte