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Smart City: ¿por qué decir “futuro” cuando queremos decir “presente”?

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  • Una smart city es realmente inteligente cuando pone la tecnología al servicio de la calidad de vida de las personas.
  • Los datos recopilados a través de sensores, dispositivos conectados y plataformas digitales permiten comprender mejor las necesidades de la ciudad.

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el concepto de «Smart City» o “Ciudad Inteligente” ha dejado de representar una visión futurista para describir una realidad cada vez más palpable y visible en algunas urbes del mundo. Pero ¿qué implica realmente este término y por qué deberíamos considerarlo como parte de la conversación del “hoy” en lugar de pensar que es cosa del “mañana”?

Una smart city es aquella que utiliza la tecnología de la información y la comunicación (TIC) para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, optimizar el uso de los recursos y promover un desarrollo sostenible. Esto se logra mediante la integración de diversas soluciones tecnológicas en áreas clave como el transporte, la energía, el medio ambiente, la seguridad, la educación o el gobierno. Según el profesor de la Universidad de Harvard Stephen Goldsmith, una smart city puede llegar a su máximo nivel de eficiencia si consigue poner al mismo nivel tecnología y personas. Para Goldsmith, una smart city tiene que estar siempre al servicio del ciudadano, trabajando para él, además de tener en cuenta la sostenibilidad, estar siempre actualizándose en tiempo real y, por encima de todo, mantener la seguridad de los datos de sus ciudadanos.

Es importante destacar que smart city no es un concepto nuevo. Desde hace décadas, ciudades de todo el mundo han implementado soluciones tecnológicas para abordar los desafíos urbanos. Sin embargo, con los avances recientes en áreas como la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT) y el Big Data, estas iniciativas han cobrado un nuevo impulso y han alcanzado un nivel de sofisticación sin precedentes.

Tecnología del futuro en el presente

Madrid ha alcanzado un lugar destacado entre las ciudades más inteligentes del mundo. Un compromiso con la innovación y la sostenibilidad que ha dado sus frutos, ya que nuestra capital ha escalado siete posiciones en el ranking desde el año 2023 y posicionándose en el “top 20” mundial. La implementación de infraestructuras de gestión de residuos inteligente o los avances en movilidad compartida, como la gestión digitalizada de servicios como BiciMAD, son algunos de los aspectos que respaldan esta posición entre las ciudades más inteligentes del mundo.

Uno de los aspectos más valorados a la hora de aplicar las nuevas tecnologías a la ciudad es la eficiencia en la gestión de los recursos, por ejemplo, a través de sistemas inteligentes de alumbrado, que permiten gestionar el uso y la intensidad lumínica. De hecho, en ciudades como Ámsterdam ya cuentan con sistemas de iluminación inteligente en varios de sus barrios. El sistema de la capital neerlandesa utiliza tecnología LED y sensores para adaptar la intensidad de la luz según la actividad nocturna y las condiciones meteorológicas, reduciendo así el consumo de energía y la contaminación lumínica.

Además de la iluminación, la vegetación y los espacios verdes forman una parte esencial de la ciudad. Gracias a la integración de tecnologías avanzadas, sensores IoT e inteligencia artificial, estos espacios verdes se están dotando de sistemas de gestión que generan ahorro y un uso adecuado de los recursos. Es el caso de los sistemas de riego inteligente que permiten controlar el uso de los recursos hídricos, energéticos, fertilizantes y fitosanitarios de cualquier zona verde urbana. Si el sistema detecta que la tierra de un parque no está lo suficientemente húmeda, pero la previsión de tiempo es de lluvia, el riego no se activará. Sin embargo, si no existe esa previsión de lluvia, el riego se activa.

Pero si hablamos de originalidad en zonas verdes y tecnología aplicada, un ejemplo representativo son los «Super Trees» de Singapur, una iniciativa que une diseño y monumentalidad en el ámbito de las ciudades inteligentes. Con una ocupación de 101 hectáreas y una altura que varía entre los 25 y los 50 metros, estos 18 súper árboles no sólo agregan un toque distintivo al horizonte urbano de Singapur, sino que también desempeñan un papel en la mitigación de los efectos del cambio climático y la promoción de la sostenibilidad: equipados con paneles fotovoltaicos en sus «ramas», los árboles aprovechan la energía solar para generar electricidad limpia. Rodeados de vegetación, sirven también como recolectores de agua de lluvia, purificadores de aire y refrigeradores del ambiente. Esta combinación de tecnología ecológica y diseño urbano demuestra cómo las ciudades pueden integrar la naturaleza y la tecnología para construir entornos urbanos más sostenibles, resilientes y habitables para las generaciones futuras.

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Madrid está en el “top 20” mundial de smart cities, gracias a medidas como la gestión digitalizada de servicios de movilidad como BiciMAD. Fuente: Ayuntamiento de Madrid

¿Veremos ciudades con coches voladores?

En cuanto al transporte, si nos vienen a la cabeza los “coches voladores”, no podemos afirmar que sean una realidad, sin embargo, estamos cada vez más cerca. En la última edición del Mobile World Congress de 2024 se presentó el Alfa Model A, un coche volador que “puede conducirse tanto por carretera como por el aire”. La empresa californiana Alef Aeronautics ha recibido luz verde por parte de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) para llevar a cabo las pruebas de vuelo de su coche volador.

Pero lo que ya es una realidad son los vehículos que se conducen solos. Durante el segundo semestre de 2023, algunas marcas han comenzado a anunciar la disponibilidad de sus sistemas de nivel SAE 3 de conducción autónoma, cuyo funcionamiento está regulado y actualizado tras la entrada en vigor en julio de 2023 de la nueva normativa de seguridad europea para los automóviles. Pero ¿cómo afectará esto a las ciudades? La presencia de vehículos autónomos a través de una red de transporte público reduce la necesidad de tener un coche privado y es una de las soluciones para evitar las aglomeraciones. El primer autobús autónomo en España se puso en marcha en Madrid en 2020 de la mano de la empresa ALSA. A partir de ahí, ciudades como Asturias, Zaragoza o San Sebastián han establecido rutas con buses eléctricos, automatizados y sin conductor con el objetivo de lograr mayor eficiencia en los desplazamientos diarios dentro de la ciudad.

La revolución de los datos

Los datos desempeñan, cada vez más, un papel fundamental: proporcionan información valiosa que impulsa la toma de decisiones informadas y la implementación de soluciones innovadoras. Desde la movilidad urbana hasta la gestión de residuos o la eficiencia energética, los datos recopilados a través de sensores, dispositivos conectados y plataformas digitales permiten a los planificadores urbanos comprender mejor las necesidades de la ciudad y responder de manera proactiva a los desafíos que enfrenta. Por ejemplo, los pasos de cebra inteligentes instalados en Dubai, basados en algoritmos controlados por inteligencia artificial, pueden calcular cuándo un peatón va a cruzar y así enviarle una señal a los conductores cercanos para que sepan cuándo frenar su vehículo y evitar así un potencial accidente.

Tecnología innovadora, carácter humano

La utilización eficaz de los datos (anónimos) no solo impulsa la innovación tecnológica, sino que también contribuye a la creación de entornos urbanos más eficientes, inclusivos y habitables para todos. En este sentido, las nuevas tecnologías también fomentan la participación ciudadana al ofrecer nuevas herramientas y plataformas que facilitan la interacción entre los ciudadanos y los procesos de toma de decisiones. Así lo demuestra el proyecto Beautiful Noise que, desde la ciudad de Ámsterdam, analiza los comentarios y fotos que los usuarios (tanto locales como turistas) comparten en sus redes sociales para detectar problemas y márgenes de mejora en algunos lugares de la ciudad, identificando patrones que pueden servir para reducir las colas en los museos o mejorar la puntualidad y frecuencias del transporte público en zonas congestionadas.

Todas estas iniciativas ponen de manifiesto que ese “futuro” está más presente que nunca. A menudo asociamos la tecnología avanzada y futurista con conceptos que aún no han llegado a nuestra realidad cotidiana. Sin embargo, las smart cities ya están transformando la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos en nuestras ciudades. Es hora de cambiar nuestra mentalidad y reconocer que las iniciativas innovadoras no son una visión del futuro, sino una realidad presente. Ahora más que nunca, es crucial que aprovechemos el potencial de la tecnología para construir un mundo mejor para las generaciones venideras.

8 abril 2024

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Madrid Nuevo Norte


8 abril 2024

por Madrid Nuevo Norte