Aspern Seestadt: la ciudad que crece en un antiguo aeródromo

  • Cultura y Ocio
  • El corazón de Aspern Seestadt es un lago central de 5,4 hectáreas, ubicado en el centro de un distrito que integrará vivienda, trabajo y naturaleza.
  • En ese nuevo barrio de Viena se ensayan tecnologías limpias, economía circular, movilidad sin coche y gestión inteligente del agua.

 

Repensar y dar una nueva vida urbana a antiguos espacios industriales en desuso es una estrategia en auge, una manera de transformar y regenerar los cascos urbanos que han adoptado diversas ciudades europeas, y también en otros continentes. Desde antiguas fábricas a zonas portuarias o ferroviarias, los espacios abandonados se convierten hoy en plazas, calles, plazas, espacios culturales… Y entre ellos, algunos casos destacan por su magnitud y enfoque. Es el caso de Aspern Seestadt, un ejemplo de proyecto urbanístico de largo recorrido que está transformando un antiguo aeródromo en un distrito sostenible, bien conectado y pensado para atender todos los aspectos de la vida cotidiana. Su desarrollo permite observar, casi en directo, cómo se construye un barrio del siglo XXI desde cero.

Aspern Seestadt: un laboratorio urbano a escala real

El proyecto Aspern Seestadt ocupa unas 240 hectáreas en el 22º distrito de Viena, al noreste de la ciudad, y se está desarrollando desde la década del 2000 sobre el terreno de lo que antes fue un aeródromo. Para la ciudad de Viena esta transformación, además de urbanística, es, sobre todo, social, pues se prevé que hasta 25.000 personas vivan en este nuevo barrio y que se creen más de 20.000 nuevos puestos de trabajo.

El diseño del barrio fue aprobado en 2007 a partir de un concurso internacional. El ganador fue el equipo liderado por Johannes Tovatt, y su propuesta se consolidó como plan maestro para guiar el desarrollo de un distrito sobrio y con un fuerte componente de uso mixto que engloba vivienda, oficinas, educación, cultura y espacios públicos. En cuanto a la gestión del proyecto, la empresa Wien 3420 Aspern Development AG lidera la urbanización. Está formada por participación pública y privada, y coordina tanto la construcción de viviendas como la infraestructura de servicios y transporte.

Desde el inicio del proyecto se planteó un proceso participativo: los ciudadanos han intervenido en la definición de ciertos espacios, llamados City Labs, y existe un equipo de gestión del distrito que mantiene informados a los residentes.

Aspern Seestadt ocupa unas 240 hectáreas (Foto: vienna-solutions.com)

Aspern Seestadt ocupa unas 240 hectáreas (Foto: vienna-solutions.com)

El lago de Aspern Seestadt como corazón de la nueva ciudad

En el ámbito energético, se han implantado tecnologías que buscan reducir el consumo desde el propio diseño arquitectónico: paneles solares integrados en las cubiertas, sistemas de ventilación controlada y edificaciones optimizadas para un uso más equilibrado de los recursos.

Aunque posiblemente el tratamiento del agua sea el elemento que mejor sintetiza la ambición innovadora del proyecto. El lago central, de unas cinco hectáreas, no es solo un recurso estético, ya que actúa como infraestructura climática y pieza vertebradora de un sistema más amplio de gestión hídrica. Aspern Seestadt adopta el enfoque de “ciudad esponja”, mediante el uso de sistemas de drenajes urbanos sostenibles, que permiten recoger y almacenar agua de lluvia en depósitos subterráneos para mitigar inundaciones, regar el arbolado y contribuir a la creación de microclimas más frescos. Este sistema se complementa con jardines de retención (llamados “jardines de lluvia”) que filtran el agua de manera natural y ayudan a mantener el paisaje verde.

La atención al ciclo de los materiales completa esta visión integrada ya que en algunos barrios de Aspern Seestadt se han introducido prácticas de economía circular, como reutilizar en las nuevas obras el hormigón procedente de las antiguas pistas del aeródromo. Así, el residuo se transforma en materia prima, reduciendo emisiones y reforzando la sostenibilidad del conjunto. El proyecto apuesta también por la movilidad sostenible, puesto que, al igual que en la gestión de la energía o el agua, la planificación se orienta a soluciones eficientes y bajas en emisiones. La línea U2 del metro conecta el distrito con el centro de Viena en aproximadamente 25 minutos y se complementa con tranvías, autobuses y una red consolidada de carriles bici. Además, más de la mitad de las 240 hectáreas del desarrollo está dedicada a espacios verdes y peatonales, lo que convierte desplazarse a pie o en bicicleta en una opción natural y atractiva.

Construcción en madera y eficiencia energética en la ciudad del futuro

La construcción del barrio avanza en paralelo a la construcción de una comunidad. Lo que hoy empieza a consolidarse entre sus caminos verdes y avenidas tranquilas es un ecosistema urbano donde vivir, trabajar y participar del espacio público. El parque empresarial, desplegado en torno a la estación y conectado con los principales espacios públicos, ya está atrayendo empresas, start-ups y centros de investigación vinculados a tecnologías limpias, biotecnología o construcción sostenible. Esa actividad económica se entrelaza con el tejido residencial y educativo en el que el plan maestro incorpora escuelas, un campus formativo, equipamientos culturales y áreas dedicadas a la investigación, de modo que la vida cotidiana y la profesional comparten territorio. Los nuevos barrios y sus edificios reflejan la misma filosofía, pues muchos de los bloques residenciales se han construido en madera estructural y cuentan con fachadas vegetales, que reducen las emisiones, mejoran la eficiencia energética y generan un paisaje urbano más amable. En lugar de erigirse como piezas aisladas, estas arquitecturas se convierten en parte del corredor verde que atraviesa el distrito y lo cohesiona.

El lago es el eje central del proyecto (Foto: Daniel Hawelka)

El lago es el eje central del proyecto (Foto: Daniel Hawelka)

Pero quizá el rasgo más distintivo de Aspern Seestadt sea su apuesta por la participación activa. Desde fases tempranas, los residentes están invitados a intervenir en el diseño de ciertos espacios y a sumarse a los laboratorios ciudadanos que prueban nuevas soluciones urbanas. Esta implicación genera un fuerte sentido de pertenencia , ya que los vecinos no solo habitan el barrio sino que lo codiseñan.  Un proyecto donde, como ya se vivió en actuaciones como Kings Cross en Londres o Barangaroo en Sydney, se muestra que los barrios del futuro se han de diseñar para articular la vida social, avanzar en sostenibilidad y permitir que la ciudadanía forme parte activa del proceso.

23 enero 2026

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Madrid Nuevo Norte


23 enero 2026

por Madrid Nuevo Norte