8 mayo 2026
por Madrid Nuevo Norte
Madrid ha acogido la edición 2026 de la Council on Vertical Urbanism (CVU) Europe Conference, un encuentro internacional que reúne a profesionales del urbanismo, la arquitectura, la ingeniería, la promoción inmobiliaria y la administración pública para reflexionar sobre la densidad y el urbanismo vertical en las ciudades contemporáneas, y donde Madrid Nuevo Norte ha tenido un papel relevante en el debate de ideas y propuestas desarrollado en el congreso.
El encuentro ha situado a la ciudad de Madrid —y, de forma destacada, a Madrid Nuevo Norte— como uno de los referentes. En palabras de Shonn Mills, presidente del CVU, la capital es una urbe que “maneja la densidad de una forma elegante” y el “epicentro de dicha densificación es, precisamente, Madrid Nuevo Norte”. Según expresó Mills, la ciudad está aportando, con su visión de futuro, soluciones a retos importantes como la movilidad o el acceso a la vivienda.
En este contexto, Miguel Hernández, director del Área de Estrategia y Desarrollo Corporativo de Crea Madrid Nuevo Norte (CreaMNN), participó en el congreso con la ponencia “Madrid Nuevo Norte: Vertical Urbanism as City‑Making”, en la que expuso el enfoque del proyecto sobre la densidad y la altura como resultado de un proceso colectivo en respuesta a las necesidades urbanas, y no como objetivos en sí mismos.

La intervención partió de una reflexión sobre las motivaciones que han llevado a construir en altura a lo largo de la historia. Durante siglos, explicó Hernández, la verticalidad respondía fundamentalmente a una lógica simbólica: torres, catedrales o pagodas actuaban como manifestaciones de poder religioso o político. Sin embargo, explicó, “este modelo cambia a partir del siglo XIX, cuando la combinación de avances técnicos y la concentración del capital privado convierten la altura en una operación económica, empezando este fenómeno en ciudades como Nueva York o Chicago”. “Los rascacielos -continuó- permiten entonces multiplicar el uso de suelos de alto valor, pero también generan una ciudad en gran medida definida por intereses parciales, a menudo desvinculada del espacio público y del funcionamiento de la ciudad en su conjunto”.
Según Hernández, hoy, en nuestro contexto actual, “el urbanismo vertical ya no puede responder únicamente a la lógica de un solo agente, sino que ha de atender a las necesidades de la ciudad en su conjunto, entendida como la sociedad que la habita”. “Esto exige nuevos marcos de gobernanza, basados en la coordinación público-privada y en procesos de participación que permitan construir amplios consensos, tal y como se ha desarrollado en Madrid Nuevo Norte, donde las densidades y alturas son el resultado de dichos procesos”, aseguró.
Uno de los ejes centrales de la ponencia fue subrayar que el urbanismo vertical no es la mera suma de edificios altos. Hernández ejemplificó cómo, a mediados del siglo XX, se produjo un avance relevante con torres como la Lever House o el Seagram Building de Nueva York, que introducen una nueva relación con el espacio público al liberar la planta baja y generar plazas abiertas. Al mismo tiempo, destacó la experiencia fallida de otros modelos de alta densidad, pero sin una adecuada estructura urbana —como la “torre en el parque” de Le Corbusier—, subrayando que “la altura por sí sola no genera ciudad ni garantiza entornos habitables”.

A partir de este recorrido, la ponencia situó a Madrid Nuevo Norte dentro de un paradigma contemporáneo que busca un modelo donde lo importante “no es cuánto se puede construir, sino cómo lo que se construye contribuye al sistema urbano”.
Hernández destacó que, aunque el proyecto incorporará edificios en altura de relevancia internacional, llegando a superar los 300 metros, “la altura no se plantea como un fin ni como un elemento icónico aislado, sino como una herramienta al servicio de una idea de ciudad más compacta, eficiente y conectada”.
Y es que, según explicó el responsable de Estrategia de CreaMNN, “aunque la densidad permite generar economías de escala, reducir distancias y favorecer entornos caminables, el diseño de Madrid Nuevo Norte asume desde el inicio que estos factores, por sí solos, no garantizan un ecosistema equilibrado”. De igual relevancia, añadió “es la mezcla de usos, de modo que vivienda, oficinas y comercio en planta baja conviven para asegurar actividad a lo largo del día y evitar los vacíos funcionales y las horas “muertas” asociadas históricamente a distritos dedicados a un único uso”.
Asimismo, Hernández apuntó a la movilidad como el otro gran elemento de una ciudad equilibrada. “La densidad solo funciona si se apoya en un sistema de transporte público eficiente, tal y como plantea Madrid Nuevo Norte, con una red de alta conectividad a escala local, metropolitana, nacional e internacional”. “Esto -explicó-, complementa la idea de la ‘ciudad de los 15 minutos’ con una visión más amplia de la región metropolitana, creando también una ’región de los 45 minutos’”.
Para finalizar, el director de Estrategia de CreaMNN resaltó la importancia crucial que ha tenido en Madrid Nuevo Norte el consenso, lo que ha permitido que el proyecto actual sea “resultado de un proceso basado en acuerdos institucionales, planificación multidisciplinar, participación ciudadana y una intensa coordinación público-privada”.
“Este enfoque -concluyó Hernández-, ha permitido ajustar la densidad y la altura a las condiciones reales del entorno y a los objetivos compartidos, priorizando la calidad urbana y la respuesta a las necesidades de la sociedad madrileña”.