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Barangaroo, un ejemplo de regeneración urbana al otro lado del mundo

  • Modelo de ciudad

Barangaroo, Sídney: Transformación Urbana Sostenible con Identidad Cultural

Este proyecto de regeneración urbana recupera la geografía de la costa de Sídney (Australia) con una colina artificial que homenajea a los pueblos aborígenes.

Reconocidos estudios de arquitectura están dejando su firma en el nuevo barrio, e introduciendo materiales y recursos innovadores como conchas recicladas, madera carbonizada o plantas comestibles en la fachada.

Europa —y, en menor medida, Norteamérica— reúnen en la actualidad el mayor grupo de proyectos relevantes de regeneración urbana. Actuaciones que se centran en recuperar para las personas espacios urbanos abandonados, a menudo viejas infraestructuras industriales, poniendo el foco en crear nuevos entornos vivos y activos, centrados en el bienestar de las personas y con énfasis en la sostenibilidad. Ejemplos de esto son el proyecto londinense King’s Cross o el berlinés EuropaCity, entre los que Madrid Nuevo Norte ocupa un destacado lugar. No obstante, también en el otro extremo del planeta existen interesantes proyectos que merecen ser mencionados, que se orientan a devolver a la vida zonas degradadas en el corazón de las ciudades. Es el caso de Barangaroo, en la ciudad australiana de Sídney, que se ha convertido en uno de los ejemplos de transformación urbana más conocidos a nivel internacional, con su actuación en una deteriorada zona portuaria, unas instalaciones industriales en desuso al noroeste del distrito financiero.

Aún en proceso de construcción, las fases del proyecto ya completadas después de casi dos décadas evidencian que el nuevo barrio no sólo se ha convertido en un polo de atracción de grandes arquitectos y diseñadores, sino que sus medidas orientadas a la sostenibilidad y a la creación de espacios públicos de calidad empiezan a dar frutos y ser visibles para la ciudadanía.

El desarrollo consta de tres zonas diferenciadas: la ya completada Barangaroo South, que amplía el actual centro financiero, continuando su construcción en altura y volcándose hacia la costa marítima; Central Barangaroo, en fase de planeamiento y que combinará espacios culturales, comerciales, de ocio y residenciales; y, en el extremo del conjunto, la también terminada Barangaroo Reserve, un vibrante parque que mantiene vivo el legado histórico del lugar, convirtiendo lo que antes era una rectilínea plataforma portuaria de hormigón en un cabo marítimo de nueva creación, que recrea la costa natural.

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Con menos de una década entre foto y foto, se aprecia cómo Barangaroo rectificó su línea de costa, antes con el uso de almacén portuario de contenedores, para pasar a recrear calas naturales. Imágenes: Infrastructure NSW.

En palabras de Simon Draper, CEO de la entidad asesora de Infraestructuras del gobierno de Nueva Gales del Sur (Infrastructure NSW), “la idea se concibió en 2003 cuando se detectó la oportunidad de devolver el puerto oeste a la gente y transformar las 22 hectáreas que ocupaba una terminal de contenedores en desuso, en un dinámico barrio de carácter civil”. Los trabajos de construcción no comenzaron hasta 2012.

Desde la entidad responsable definen Barangaroo como “placemaking in progress” e identifican su proyecto con la tendencia a abordar la planificación, el diseño y la gestión de un espacio público escuchando a la gente que ha de disfrutarlo. Y es que, junto con el elevado porcentaje de suelo que se destinará en total a espacios públicos, se prevé que el proyecto genere cerca de 23.000 puestos de trabajo estables y una población de 3.500 habitantes.

El trazado de sus calles ha primado los desplazamientos a pie, en bici y en transporte público. Según describe Draper, “cientos de miles de visitantes y residentes locales disfrutan de Barangaroo Reserve, de la ensenada Waterman’s Cove y del ya inaugurado paseo marítimo Wulugul Walk, que conecta con un corredor peatonal continuo de más de diez kilómetros a lo largo de la costa”. Este paseo marítimo pasa, entre otros hitos por la célebre ópera de Sídney, y se ha convertido en uno de los paseos marítimos urbanos más largos del mundo.

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El reinventado trazado de la costa de Barangaroo Reserve, hecho de piedra arenisca local, donde antes hubo muelles portuarios.

Preservar la identidad del lugar

Trazados curvos, vegetación autóctona, paseos de madera, arrecifes y graderíos a base de bloques de piedra arenisca local componen la imagen actual de Barangaroo Reserve. Estos bloques han sido extraídos en las excavaciones del propio enclave. Y es que el parque esconde bajo su naturaleza reinventada un gran recinto excavado y semicubierto conocido como The Cutaway, un espacio destinado a todo tipo de eventos y que constituye una importante obra de ingeniería.

Para recuperar parte del valor ecológico que tenía esta zona hace más de 200 años, en la colina artificial de Barangaroo Reserve se han plantado 75.000 árboles y arbustos de especies endémicas de Australia, un reclamo para el regreso de las aves de la zona. Este parque está surcado por senderos peatonales y carriles bici, cuenta con zonas de picnic y espectaculares vistas del puerto. También acoge, a lo largo del año, numerosos actos que recuerdan y celebran su rico y diverso pasado, con el fin de mantener la identidad del lugar. De hecho, Barangaroo recibe este nombre en recuerdo de la líder de un clan indígena, que tuvo un relevante papel durante la era colonial. Este enclave era lugar de caza y pesca para los antiguos pobladores de Sídney y se han encontrado indicios de ocupación humana que datan de hace seis mil años.

Arquitectura con materiales innovadores

Para completar en conjunto, queda ahora por acometer Central Barangaroo, que enlazará el espacio natural del promontorio de Barangaroo Reserve con el hub financiero y comercial de Barangaroo South, permitiendo completar la visión del proyecto. “Una vez finalizado el desarrollo, más del 50 % del recinto serán espacios públicos abiertos, extraordinarios para actividades de recreo, eventos y entretenimiento que se combinarán con arquitectura sostenible de talla mundial”, expone Simon Draper. De hecho, “ya ha atraído a grandes diseñadores, artistas, restauradores, comercios y negocios y ha abierto el frente portuario al público”, apostilla. En la zona central del desarrollo, por concluir, se ubicará un pabellón semicubierto para la reunión y programación de eventos diseñado por la australiana Jessica Spresser, que utilizará como material de construcción un hormigón hecho a base de conchas de ostras recicladas y que contará con una cubierta verde.

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Barangaroo House, con su orgánica fachada de madera carbonizada y sus plantaciones comestibles. Al fondo, Inernational Towers Sydney, del estudio británico RSH+P. Autor: MDRX

Entre los edificios que ya están construidos, podemos destacar la estructura orgánica de Barangaroo House (Collins and Turner), un restaurante de tres plantas cuya forma curva está conformada por lamas de madera carbonizada y cuenta con jardines colgantes de flores nativas, hierbas y verduras que pueden utilizarse para abastecer la despensa de este local. Otras construcciones ya completadas, como el conjunto formado por los edificios de oficinas IHS y Daramu House, apuestan por la madera autóctona para sus estructuras, una aplicación de este material que se puso en práctica aquí por primera vez en Australia.

El desarrollo también ostenta varios edificios en altura con la firma de reconocidos arquitectos internacionales de largo recorrido, como las tres torres del conjunto de oficinas International Towers Sydney, diseñadas por el estudio británico Rogers Stirk Harbour+Partners o las torres de viviendas One Sydney Harbour, diseñadas por el laureado arquitecto italiano Renzo Piano.

Gestión de recursos y foco en la comunidad

El proyecto ha puesto también el foco en acciones orientadas a la sostenibilidad medioambiental y social, entre las que destacan importantes medidas de ahorro hídrico y producción de agua regenerada, uso de energías renovables y un sistema de enfriamiento de agua a escala de distrito para proporcionar refrigeración a los edificios. En 2019, Barangaroo se convirtió en el primer desarrollo urbano australiano certificado como neutro en carbono. Por otro lado, el diseño de los espacios públicos, el énfasis por recuperar la memoria histórica del lugar y la puesta en marcha de diversos programas educativos son algunas de sus iniciativas en beneficio de la comunidad.

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The Cutaway, un espacio semicubierto excavado bajo Barangaroo Reserve con una altura equivalente a la de un edificio de seis plantas, acoge actividades culturales.

7 febrero 2023

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Madrid Nuevo Norte


7 febrero 2023

por Madrid Nuevo Norte