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El milagro sobre Manhattan: cómo la renaturalización ha transformado Nueva York

  • Modelo de ciudad
  • Incluso en un entorno tan complejo y densamente urbanizado como Manhattan es posible devolver espacio a la naturaleza, una apuesta por el verde que ha mejorado la calidad de vida de los neoyorquinos.

En pleno Manhattan se encuentra un parque que ha logrado convertirse en uno de los espacios más visitados de la ciudad de Nueva York. Pero no es un parque tradicional: se trata de la High Line, un corredor verde elevado a diez metros del suelo que atrae a más de ocho millones de personas al año. Lo que antes era una línea de ferrocarril en desuso se ha transformado en un espacio público de 2,4 kilómetros que recorre el oeste de la isla, integrando vegetación, arte y mobiliario urbano en un entorno diseñado para la convivencia. Este proyecto nació como una iniciativa ciudadana a finales de los años 90, cuando se planificó la demolición de esa estructura elevada construida en la década de los 30 para el transporte de mercancías. Gracias a la intervención de organizaciones locales y la colaboración de arquitectos paisajistas, la High Line fue rehabilitada y se cubrió de verde, abriendo sus puertas en 2009 convertida en un modelo de recuperación de infraestructuras obsoletas para darles un nuevo uso público. Hoy, este parque elevado no solo ofrece un recorrido único con vistas privilegiadas de Nueva York, sino que también ha impulsado la revitalización de su entorno, promoviendo un modelo de urbanismo que apuesta por la sostenibilidad y el aprovechamiento del espacio.

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La High Line es un ejemplo de renaturalización. Fuente: Web The High Line.

La ribera del Hudson: de industria obsoleta a corredor verde.

Muy cerca de la High Line, la ribera del río Hudson ha experimentado una impresionante transformación a lo largo de las últimas dos décadas. Lo que históricamente era una zona portuaria a la que la ciudad daba la espalda ha sido percibido por las autoridades locales como una oportunidad de oro para devolver parcialmente su carácter natural a la línea de costa y ofrecer ese espacio a los neoyorquinos. A lo largo de los últimos años ha habido múltiples intervenciones en el borde antes plagado de muelles y construcciones industriales, con el objetivo de restaurar ecosistemas, mejorar el acceso público y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.

Uno de los primeros proyectos en esta transformación fue la creación del Hudson River Park, un parque lineal de aproximadamente 6,4 kilómetros que se extiende desde Battery Park City hasta la calle 59. A lo largo de los años, este espacio ha integrado iniciativas ecológicas como la restauración de hábitats acuáticos, la instalación de rompeolas naturales y la implementación de estructuras que fomentan la biodiversidad acuática. Dentro de este parque, se han desarrollado programas específicos para la rehabilitación natural del estuario, incorporando arrecifes artificiales y estructuras de ostras para mejorar la calidad del agua y promover la vida silvestre.

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Little Island y su espectacular estructura, en plena ribera del río Hudson

Uno de los hitos más llamativos en este proceso fue la inauguración en 2021 de Little Island, un parque flotante de espectacular diseño y construido sobre pilotes ecológicos en el muelle 55. Su construcción no solo integró una variada vegetación nativa para atraer aves e insectos, sino que también tuvo en cuenta la subida del nivel del mar con estructuras resistentes al cambio climático. Otro proyecto posterior del esfuerzo por continuar la transformación de antiguos muelles es la construcción de la Gansevoort Peninsula, que ha creado la primera playa artificial de Manhattan, asociada a la restauración de humedales costeros, y que fue inaugurada en 2024.

Más allá de Manhattan: el verde se abre paso en Brooklyn, Queens y el Bronx

Pero la naturalización neoyorquina sobrepasa los límites de Manhattan. Zonas limítrofes de otros distritos de la ciudad han sido rescatadas del abandono y transformadas en espacios públicos y auténticos refugios urbanos, donde el cemento cede terreno a la naturaleza y la vida comunitaria. Un ejemplo es el Brooklyn Bridge Park, que cada año recibe a más de cinco millones de visitantes que buscan jugar, hacer ejercicio, disfrutar de un concierto al aire libre o simplemente detenerse a respirar junto al agua, con la silueta del icónico puente como telón de fondo. Hace apenas 15 años, este enclave era un paisaje de edificios ruinosos y muelles en descomposición, una franja olvidada de la ciudad donde el río no era más que un reflejo distante. Hoy, sus 34 hectáreas han sido transformadas en un oasis urbano de jardines, senderos a lo largo del río y colinas ondulantes que aíslan al paseante del bullicio incesante de la metrópoli. Se han habilitado áreas para el deporte, zonas de recreo infantil y espacios culturales que han convertido al parque en un epicentro de vida social. Pero lo que realmente distingue a este lugar es su mirador privilegiado sobre Manhattan, donde la ciudad se despliega en un horizonte de acero y cristal.

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Parque del Puente de Brooklyn. Autora: Julienne Schaer

El proyecto de restauración del río Bronx busca transformar una de las zonas más degradadas de Nueva York en un corredor verde que combine recreación, conservación y resiliencia climática. Esta iniciativa pretende crear una red continua de parques y senderos a lo largo del único tramo fluvial de agua dulce de la ciudad, restaurando ecosistemas de marismas salinas en su desembocadura y mejorando la calidad del agua. El plan no solo ofrece nuevos espacios públicos para el ocio y el contacto con la naturaleza en un área históricamente marginada, sino que también pretende devolver al río su función ecológica. Así, facilita la recuperación de especies autóctonas y mejora la capacidad del ecosistema para adaptarse a eventos climáticos extremos, además de contribuir a absorber contaminantes.

Ubicado en la ribera del East River, ya en el distrito de Queens, Hunter’s Point South Park es un proyecto de regeneración urbana que ha convertido una antigua zona industrial en un espacio verde diseñado para la recreación, la conservación y la adaptación climática. Este proyecto ha transformado terrenos degradados en un parque que combina senderos, miradores y áreas recreativas con infraestructuras naturales capaces de mitigar el impacto de tormentas e inundaciones. La restauración de humedales y la plantación de vegetación autóctona fortalecen la biodiversidad al mismo tiempo que contribuyen a la absorción de agua y la reducción del efecto isla de calor. Su diseño incorpora soluciones basadas en la naturaleza para proteger la costa del aumento del nivel del mar, y ofrece a la comunidad, de manera adicional, nuevos espacios para el ocio y el contacto con el agua.

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Hunter’s Point South Park en Queens.

1 abril 2025

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Madrid Nuevo Norte


1 abril 2025

por Madrid Nuevo Norte